[970] LA SOMBRA TE PERSIGUE ( titulado; DOLOR AL DOMINAR ? ).
[970] LA SOMBRA TE PERSIGUE ( titulado; DOLOR AL DOMINAR ? ). autor intelectual; Felipe Herrera Millan en Instagram).
Felipe Herrera Millan en Instagram
Cuando se volvió a despertar se sintió tan débil que no podía mover el cuerpo. Le parecía que se iba ahogar debajo de las pesadas colchas. Pero sin embargo, aunque sin sentir ninguna gratitud por ello, se dio cuenta de que la fiebre había desaparecido.
Se quedó pensando dónde había aprendido eso hacer la mujer. Era como los remedios de los despojos con hojas de Ceiba, Artemisa y Guanajay , cuando era pequeño las hierbas de la tierra como los árboles, pasadas de generación en generación. También pensó en que la de La negra del tabaco le había furtivo excelentemente y se dio cuenta de que no eran remedios aprendidos de los hiérvenos ni santeros ni espiritistas no saben nada, sino que nunca lo iban a saber. Se puso a saludar mentalmente el rostro de La negro del tabaco.

Ella bailaba sola como la habían llamado de mala gana “ BRUJERA “ De acuerdo a los acontecimientos durante años se llegó a la conclusión de que la mujer que tenía un marcado parecido con los africanos de la tierra de su abuela Benita. Término’ imaginando el futuro, machando las especies en el mortero para para el cuscús y el adobe para la yuca seca, remando en la canoa sin perder agua, balanceando los manojos de arroz recién cosechado sobre la cabeza número cuatro. Pero se sentía despreciable por haber relacionado de esa manera a sus descendientes con estos blancos paganos. El dolor abdominal se había vuelto menos continuo y no tan intenso, ahora le dolía cuando trataba de moverse, desesperado, y se los impedían las ataduras. Las moscas le atormentan, revoleteando alrededor de su pie vendado, o lo que le quedaba del pie, y de vez en cuando se sacudía como se lo había ordenado el espíritu de Juana para espantar momentáneamente las moscas, que volvían enseguida.
Se preguntaba a dónde lo han traído, esa no era su cama que dejó en Alfonso 12 número 44 y por los sonidos que le llegaban de fuera y las voces de los negros que pasaban por la calle cerca de aquel banco donde dormía durante 12 años y al tráerlo hasta aquí se daba cuenta de que estaba en otra plantación. Desde el hostal Yáñez de La calle Espada olía lo que se le preparaba y oía sus conversaciones al caer la noche y el cuento que sonaba por la mañana. La maldad de sacarlo de la lista de los sorteos de una vivienda digna ya sabemos de quién fue la idea para adjuntarlo en una Fundación que no tiene nada que ver con él. Con una sonrisa lo acepto hasta dejarse llevar hasta dónde podían llegar la maldad del hombre blanco. Le intentaron hacer daño—aunque era demasiado pronto para estar seguro le fue dando juego- dando largas—, pero en la Academia su mejor amigo que le llamaba “ Sansón “ , le había aconsejado de tener esperanza y de aprender de todo lo que se te pone en el camino. A medida que recobraba las fuerzas se iba poniendo más inteligente, evitando así ponerse furioso; sabia que a la fuerza no conseguirá nada, nunca la fuerza venció a la inteligencia. Siguió sin poder moverse, pensando a su antojo. Era algo monstruoso, que sobrepasó su entendimiento y su paciencia. La sombra le persigue : dolor al dominar la situación.
Cuando el alto desató las ligaduras que le sujetaban, él pasó varios meses tratando, inútilmente, de levantarse y levantar su brazo.


Mientras iba apoyado de su bastón por la calle La cabeza buscando doblar a la derecha para entrar a la calle Espada. Con amargura y desesperación, pero con constancia, se obligó a reflexionar los dedos una y otra vez, apretando los puños, hasta que finalmente logró levantar los brazos.

La sombra le persigue al dominar ? Naturalmente. Luego trató de apoyarse en Frankenstein y en Guanajay que se dan las manos, manos de novios que sin ser lo fueron, y pasó horas observando las vendas que lo envolvían. Les parecía grandes, aunque no tanto de la sangre de dónde venía su raíz.

De La sabiduría de nuestra sangre. Qué lo había visto crecer, aunque no tenía tanta sangre después de aquella transfusión. Un día, después de la transfusión llegó María y le hizo un gesto, los ojos de ella lo miraron con cariño. Después se dio cuenta de que esa era la primera vez, desde su llegada al hospital que había hablado en voz alta porque ya no tenía referencia auditiva ( los sueros lo habían dejado sordo) . Pero la sombra le persigue; dolor al dominar. Ahí lo dejo Conmasuministro@gmail. Com.

Comentarios
Publicar un comentario