El instinto de supervivencia



Nunca le faltó, eso se vio cuando recurrió a Juana para que el Consejo de Estado la tuviera en cuenta a la militancia a la que perteneció y después de ser olvidada, hacerse con él de nuevo. La desmesura griega, convenientemente bastardeada por el entorno, por la fervorosa falta de lectura 📖 y la consiguiente incapacidad para mantener una polémica aseada sobre hechos y proyectos, no le llegó con el ejercicio del poder. No es al gobernante adusto al que aqueja con el tiempo el síndrome del Moncada ni ese día de enero que acabó con lo injusto para ser compañeros después de los afectos a todos los queridos y en esa linda noche la llevó a caminar sin llevarla del brazo, tan aparentemente cautelosa que empezó con ese deseo; Quiero que Cuba 🇨🇺 funcione. Acabó dejando un reguero de millonarios, empezando por él Máximo líder. Instinto de supervivencia.

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