Ciudad de Paris compartida

Ya empieza a extenderse por todo Occidente, cada vez más necesitado de un fuego 🔥 purificador. Cuando existen gobernantes que, velando por la coexistencia, se preocupan de custodiar un núcleo moral compartido. Pero, curiosamente, los países donde esta coexistencia ha sido posible, aunque precaria, han sido arrasados o son hostilizados por Occidente, donde se pretende fundar la convivencia sobre el culto idolátrico a abstracciones. Algo parecido acaba de hacer Emmanuel Macron, quien ante los graves desórdenes que han afligido Francia 🇫🇷 ha propuesto restringir el acceso de los jóvenes a los vídeos juegos y a las redes sociales. Occidente ni se ha inmutado; prueba inequívoca de que ya no tiene valor para enfrentarse a la cruda realidad . 

Los que han encontrado causas materiales opinan que; en estos disturbios, redimible a la postre en la “ inadaptación “ de una juventud de ascendencia africana y religión mahometana que, cuando sus familias llevan varias generaciones viviendo en la antigua metrópoli, descubre que su vida carece de horizontes y pesa sobre ✉️ ella el anatema del racismo.

Se trata en cierta forma renunciar y aceptar la cadena inexorable de acontecimientos en los que se inscribe nuestra existencia. Se trata de una versión por completo traspillada , y si los propios vándalos la han asimilado es por qué saben que el aspaviento del victimismo acogota a las sociedades enfermas. 

Desde que era chiquito y de mamey y del mango me chupaba la semilla y en mi adolescencia empecé a leer 📖 a Descartes y a Thelihard en el colegio privado de la maestra Angela y el profesor Yets de la calle B de San Miguel del padrón donde estudiaba, la cuestión del sentido ha estado muy presente, diría que de forma obsesiva, en mis pensamientos 💭 cotidianos. Estos grandes trastornos sociales tienen siempre razones de fondo espirituales. Francia 🇫🇷 en su delirio racionalista, pensó que de podría refundar la comunidad política sobre ✉️ el vacío religioso;, o, más exactamente, sobre ✉️ la creación de un sucedáneo religioso que instaurase el culto idolátrico a diversas abstracciones. Y, una vez asegurado el culto idolátrico a estas abstracciones, pensó que podría sustituirse el ethos religioso del pueblo por una tierra de nadie donde cada uno se crease su propia moral terminan ocurriendo dos cosas;

A) Las personas inclinadas a la inmoralidad pueden imponer más fácilmente a las aberraciones más nefandas y nefarias.

B) Qué las personas morales desarrollan una aversión creciente contra la nación que los obliga en medio de la inmundicia.

Así, paradójicamente, confluyen en el apetito de destrucción la avilantez de los inmorales que fomentan el caos.

Decía Albert Camus que la única pregunta relevante es si la vida tiene sentido. Así es. Juzgar si la existencia vale la pena es responder a la pregunta fundamental de la filosofía, escribió Camus se interrogaba por las razones para no suicidarse. 

Cada cultura, cada época y cada ser humano ha dado una respuesta distinta a este interrogante. Resulta obvio que las personas con convicciones religiosas dan un sentido distinto a la vida que las que no creen en Dios o son agnósticas. Y que la percepción de un cazador de la selva amazónica poco tiene que ver con la de un habitante de Nueva York. 

Interpreta el dúo de Clara y Mario; cuando estés en la recta final y no tengas hombros en que apoyarte para llorar, cuenta conmigo. En la recta final de mi vida, sigo sin hallar ese hombro o lo que es lo mismo; esa respuesta. Sigo teniendo la impresión de estar perdido en un mundo inabarcable en el que cada cosa que aprendo suscita nuevas preguntas. Los hallazgos científicos sobre el universo me dejan perplejo . La lectura diaria de los periódicos me asombra. Y los libros 📕 me ponen ante la evidencia de las limitaciones de todo saber. Sin más Leo; 

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